martes, 16 de enero de 2007

Dia 11: Tiradentes y São Jõao d´El Rey

Hoy me levanté temprano para aprovechar el día, ya que es lo único que teniá para conocer Tiradentes... Tenía sólo 5 reales en la bolsa (2.5 dólares). Traté de sacar dinero en la estación de autbosues, pero no aceptó la tarjeta. Estaba lloviendo y el autobús para Tiradentes llegaba así que decidí sacar dinero en Tiradentes.
Tiradentes es un pueblito a 10 km de São Jõao d´El Rey. Es un pueblito hermoso! colonial (como me gustan), chiquito, artesanal, y con gente bastante tranquila.. Llegué a la plaza principal dónde leí había un cajero. Antes de ir al cajero, compre una postal y la mandé. Al intentar sacar dinero del cajero tampoco me dejó, y cuadno pregunté me dijeron que en Tiradentes no había cajeros que aceptaran VISa :S. Para ese entonces tenía exactamente 3.8 reales. Así que tendría que sobrevivir con eso por lo menos hasta volver a São Jõao (costando el viaje como 2.5 reales)... Así que recorrí el pueblito, el cuál por cierto es hermoso. Hay mucha artesanía sobre todo en lo que textiles se refiere. Comenzó a llover y agradecí la vida entera al poncho contra la lluvia que compré de último minuto en EUA!..
Regresé a São João d´El Rei dispuesta a sacar dinero con casi un real en la bolsa. Pregunté donde era el banco más cercano y como casi todos los brasileiros me dijeron que estaba súper cerca. Cuál que caminé y caminé casi hasta llegar hasta el centro de la pequenia ciudad. Moría de hambre y se cruzó en mi camino un lugar donde vendían empanadas a 50 centavos! Luego pregunté cuánto costaba el agua y eran otros 50, así que me vino perfecto! para espantar un poco el hambre..
Caminé hasta llegar al centro y por fin pude sacar dinero, después de eso comí en un buffete por kilo (como casi siempre acostumbro en Brasil) ..
Decidí explorar las iglesias del lugar en las útlimas horas que tenía. Esta pequenia ciudad es algo difernete que Tiradentes, ya que tiene la parte de ciudad o pueblito, y también tiene las iglesias coloniales y llenas de ornamentación. Mi idea de el pueblo pequenio donde no había nadie que tenía la noche anterior, cambió por completo al caminar por las calles de São João d´El Rei.
Regresé a la Rodoviaria (la estación de autobuses) para comprar mi boleto rumbo a Ouro Preto que saldría a las 3 de la maniana del día siguiente..

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